Puntos Clave
- La inteligencia artificial amplía las posibilidades de fraude de identidad mediante deepfakes, identidades sintéticas y otras formas de suplantación.
- Una imagen, voz o documento aparentemente legítimo no siempre es evidencia suficiente para establecer confianza.
- La verificación de identidad debe combinar mecanismos y evidencias según el contexto y el nivel de riesgo de cada interacción.
El fraude de identidad es uno de los varios desafíos que enfrentan los servicios financieros en México, ante la creciente sofisticación de las amenazas. Entre enero y mayo de 2026, CONDUSEF registró más de 35 mil reclamaciones por posible fraude financiero. Frente al mismo período de 2025, estas reclamaciones aumentaron 18% en Banca Múltiple y cerca de 49% en Sofipos y Sofomes.
Al mismo tiempo, las formas de fraude evolucionan. La inteligencia artificial generativa amplía las posibilidades de suplantación y manipulación, mientras deepfakes, identidades sintéticas y otras técnicas hacen más complejo determinar cuándo una interacción aparentemente legítima realmente lo es.
Reconocer una voz, una imagen, un documento o determinados datos personales sigue siendo parte de los mecanismos utilizados para establecer confianza. El problema es que algunos de esos elementos también pueden ser imitados, robados o manipulados.
El desafío adquiere entonces una nueva dimensión: ¿cómo establecer confianza cuando aquello que permite reconocer a una persona también puede ser alterado?
El fraude de identidad en servicios financieros busca parecer confiable
El phishing, el robo de identidad y otras formas de fraude digital no son fenómenos nuevos.
La IA generativa amplía las posibilidades de producir contenidos falsos convincentes, incluidos audio y video mediante deepfakes y documentación falsificada.
El impacto de la IA sobre el riesgo cibernético es más amplio: a nivel global, el Global Cybersecurity Outlook 2026 del World Economic Forum señala que el 87% de los encuestados identificó las vulnerabilidades relacionadas con IA como el riesgo cibernético de crecimiento más rápido durante 2025.
El desafío ya no se limita a detectar comportamientos anómalos: también implica evaluar la confiabilidad de interacciones cada vez más difíciles de distinguir de las legítimas.
Una evidencia convincente no necesariamente es suficiente
Un deepfake puede manipular audio o video. Información personal comprometida puede utilizarse en intentos de suplantación. Las identidades sintéticas introducen otra dificultad al combinar información para construir identidades que aparentan legitimidad.
Por eso, la conversación sobre identidad y confianza digital está evolucionando más allá de la validación puntual.
“Una identidad verificada aporta evidencia, pero no basta por sí sola. El contexto de la interacción, el nivel de riesgo y las evidencias disponibles también son relevantes para determinar qué controles se necesitan”, afirma Alberto Juárez, VP Digital ID & Trust de Sovos.
Más verificaciones no siempre significan mayor seguridad
Ante nuevas formas de fraude de identidad, una reacción posible sería agregar verificaciones sucesivas. Pero elevar indiscriminadamente el número de controles también puede aumentar la complejidad de los procesos y la fricción para usuarios legítimos.
La cantidad de controles, por sí sola, no determina su efectividad: importa cuándo se aplican y qué riesgo buscan mitigar.
Distintos mecanismos para distintos niveles de riesgo
El nivel de riesgo no es el mismo en todas las interacciones. El contexto también influye en los controles que puede requerir cada una.
Cuando los elementos utilizados para verificar una identidad —una imagen, una voz, un documento o determinados datos— pueden ser manipulados, la elección de los mecanismos debe responder al riesgo de la interacción.
Sovos Identity, la solución de verificación de identidad de Sovos, permite combinar métodos biométricos y no biométricos y distintas capas de seguridad de acuerdo con las necesidades del proceso.
Sovos Sign, la solución de firma electrónica de Sovos, extiende esa certeza al acto de firma mediante autenticación avanzada, registros de auditoría, sellado de tiempo seguro y validez legal. La firma con videograbación suma videoaceptación de viva voz y geolocalización, aportando mayor certeza sobre la identidad y el acto de firma.
De esta forma, la tecnología puede acompañar distintos niveles de riesgo sin convertir cada interacción en una sucesión indiscriminada de controles.
¿Tienes suficiente evidencia para saber cuándo confiar?
Conoce cómo reforzar la verificación de identidad frente a nuevas formas de fraude y adaptar los mecanismos de seguridad al riesgo de cada interacción.
Preguntas frecuentes sobre fraude de identidad
¿Qué relación existe entre inteligencia artificial y fraude de identidad?
La IA generativa puede facilitar la creación de audio, video, imágenes y documentos falsos más convincentes, aumentando la sofisticación de los intentos de suplantación.
¿Los deepfakes afectan únicamente a la verificación biométrica?
No. También pueden utilizarse en intentos de suplantación e ingeniería social para hacer que una interacción fraudulenta parezca legítima.
¿Cómo pueden responder los servicios financieros?
Combinando distintas evidencias y mecanismos de verificación de acuerdo con el contexto y el nivel de riesgo de cada interacción.