Puntos Clave
Los deepfakes en el onboarding digital representan una amenaza creciente para los procesos de verificación de identidad.
En julio de 2026, LexisNexis Risk Solutions reportó un aumento interanual de 180% en este tipo de ataques y señaló que uno de cada 100 controles fallidos de verificación de identidad contiene un deepfake, ya sea en un documento, una imagen o un video de prueba de vida.
El riesgo ya no se limita a presentar una imagen o un video falso frente a una cámara: el contenido manipulado también puede intentar introducirse en otros puntos del flujo.
Este cambio ya está siendo recogido por los estándares técnicos. La actualización 2025 de las Digital Identity Guidelines del National Institute of Standards and Technology (NIST) incorporó controles específicos para prevenir ataques de inyección y detectar medios falsificados, incluidos los deepfakes.
Para los equipos de TI, Arquitectura y Transformación, la pregunta es concreta: ¿qué puntos del onboarding están protegidos frente a estas formas de manipulación y dónde pueden persistir exposiciones?
No todos los ataques llegan por la cámara
El contenido manipulado puede ingresar al proceso de distintas formas. La Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA) distingue dos modalidades relevantes para la verificación remota de identidad: los ataques de presentación y los ataques de inyección.
Entre los stakeholders consultados por ENISA, los ataques de presentación mediante deepfakes y los ataques de inyección mediante deepfakes o face swap fueron considerados los dos tipos de ataques biométricos más difíciles de mitigar.
En un ataque de presentación, el intento de suplantación ocurre frente al mecanismo de captura. Una fotografía, una reproducción de video u otro recurso busca engañar al sistema haciéndole creer que está frente a una persona real.
En un ataque de inyección, en cambio, imágenes o videos manipulados pueden introducirse entre el punto de captura y el componente que realiza la comparación o el procesamiento. En este caso, el ataque interviene el flujo digital y no necesariamente el sensor.
La diferencia es relevante para la arquitectura: proteger la captura no equivale necesariamente a proteger todo el flujo.
Qué protege cada capa de verificación
La detección de vida o liveness permite comprobar la presencia de una persona real durante la captura biométrica y constituye una defensa frente a determinados ataques de presentación. NIST la define como un subconjunto de los métodos de detección de ataques de presentación (Presentation Attack Detection o PAD), para los que establece requisitos específicos en determinados escenarios de captura biométrica remota.
Pero la superficie de ataque no termina allí. NIST advierte que una comparación biométrica realizada sobre una muestra capturada no impide por sí sola un ataque de inyección.
Por eso, sus recomendaciones también contemplan controles para comprobar que el contenido provenga de un sensor genuino, detectar posibles manipulaciones, autenticar el sensor o verificar la integridad del dispositivo y proteger el canal por el que se transmite la información.
La lógica es la de una defensa en profundidad: controles complementarios que actúan sobre diferentes puntos de exposición y reducen la dependencia de una única comprobación.
Una arquitectura preparada para amenazas que cambian
Los deepfakes son una manifestación de una superficie de amenaza que seguirá evolucionando. Para TI y Transformación, esto exige pensar la arquitectura más allá de las técnicas de fraude conocidas hoy.
“La arquitectura de verificación no puede diseñarse para responder a una sola modalidad de fraude. Necesita permitir incorporar y combinar distintos mecanismos a medida que evolucionan las amenazas, sin tener que reconstruir todo el proceso”, afirma Tomás Castañeda, Senior Director, Product Development de Sovos.
Qué revisar en la arquitectura de onboarding
Frente a los deepfakes y otras formas de manipulación digital, cuatro preguntas ayudan a revisar el proceso:
- ¿La verificación de identidad depende excesivamente de una sola comprobación?
- ¿Está claro qué controles protegen la captura y cuáles actúan en otros puntos del flujo?
- ¿La arquitectura permite combinar distintos métodos de verificación?
- ¿Es posible incorporar o ajustar mecanismos de seguridad sin rediseñar todo el proceso?
Cómo acompaña Sovos
Sovos Identity, la solución de verificación de identidad de Sovos, combina métodos biométricos y no biométricos y múltiples capas de seguridad para crear esquemas multifactoriales según las necesidades del proceso. Entre sus capacidades se encuentran la biometría facial y la detección de vida o liveness.
Cuando el proceso avanza desde la verificación de identidad hacia una contratación o aceptación, Sovos Sign, la solución de firma electrónica de Sovos, permite extender la certeza al acto de firma. Entre sus capacidades, la firma con videograbación incorpora videoaceptación de viva voz y geolocalización como evidencia adicional.
Frente a amenazas cada vez más sofisticadas, el desafío es contar con una arquitectura capaz de combinar distintos mecanismos de acuerdo con el riesgo y adaptarse a medida que estas evolucionan.
¿Tu arquitectura de onboarding está preparada para nuevas formas de manipulación? Conoce cómo fortalecer la verificación de identidad con mecanismos que respondan a distintos riesgos y puntos del proceso.
Preguntas frecuentes sobre deepfakes y onboarding digital
En un ataque de presentación, el intento de suplantación se realiza frente al mecanismo de captura. En un ataque de inyección, contenido digital manipulado puede introducirse entre la captura y los componentes que realizan la verificación.
No. La detección de vida protege frente a determinados ataques de presentación, pero los ataques de inyección pueden dirigirse a otras partes del flujo. Por eso, la protección debe extenderse al conjunto de la arquitectura.
Porque diferentes mecanismos pueden responder a distintos riesgos y puntos de exposición. Una arquitectura por capas reduce la dependencia de una única comprobación y permite combinar controles según las necesidades del proceso.