El fraude digital ya no es un problema aislado ni oportunista. Hoy funciona como una industria organizada, escalable y cada vez más sofisticada, impulsada por tecnologías como la inteligencia artificial y modelos delictivos que operan con la lógica de cualquier negocio digital.
El principal cambio que se observa es la consolidación de una economía del fraude. “Hace un par de años veíamos intentos más artesanales, pero hoy existe una verdadera economía del fraude, con sitios web que venden identidades falsas por planes de suscripción: desde USD 99 por 10 identidades falsas hasta USD 249 por 50. Es literalmente un negocio”, advierte Tomás Castañeda, director de Desarrollo de Productos en Sovos.
El auge del fraude digital con identidades sintéticas y deepfakes
Las cifras confirman la magnitud del problema. Solo en la primera mitad de 2025 se registraron más de 118 mil casos de fraude de identidad a nivel mundial, muchos de ellos vinculados a identidades sintéticas y perfiles fabricados que logran evadir controles tradicionales.
Este fenómeno se ve amplificado por la irrupción de herramientas de IA generativa y deepfakes, que han “democratizado la sofisticación del fraude”. Actualmente, ya no se requieren conocimientos técnicos avanzados para crear documentos falsos, identidades sintéticas o incluso videos convincentes. Basta con acceder a estas herramientas para intentar un ataque, lo que ha incrementado de forma exponencial el volumen de fraudes. De hecho, en 2024 las falsificaciones digitales superaron por primera vez a las físicas como principal método de fraude, con un crecimiento del 244% interanual.
Latinoamérica: brechas regulatorias y múltiples identidades
En Latinoamérica, el fenómeno presenta dinámicas propias. Es frecuente detectar casos donde una misma persona utiliza múltiples identidades falsas para abrir cuentas bancarias, solicitar créditos o acceder a beneficios financieros, aprovechando diferencias regulatorias y estándares de verificación desiguales entre países.
Este contexto incrementa la presión sobre bancos, fintechs, marketplaces y entidades gubernamentales, que deben validar identidades en entornos cada vez más digitales y remotos, sin sacrificar experiencia de usuario ni velocidad operativa.
El factor humano sigue siendo la puerta de entrada
Aunque la tecnología sofisticada es protagonista, el eslabón más débil continúa siendo el humano. Prácticas como reutilizar contraseñas, compartir información personal en redes sociales o confiar en enlaces y mensajes aparentemente legítimos facilitan ataques de ingeniería social. Los delincuentes no siempre necesitan vulnerar sistemas complejos: muchas veces basta con persuadir a las personas para que entreguen sus datos voluntariamente.
Correos que simulan provenir del banco, mensajes de WhatsApp creíbles o llamadas falsas de soporte técnico siguen siendo tácticas altamente efectivas. Muchas veces los delincuentes no necesitan vulnerar sistemas complejos: basta con persuadir a las personas para que entreguen sus datos voluntariamente.
Elevar el estándar de seguridad: de opcional a imprescindible
Frente a este escenario, la seguridad ya no puede ser un diferencial, sino un requisito básico. Desde la perspectiva del usuario, medidas como la autenticación de dos factores obligatoria, las notificaciones en tiempo real de las transacciones, la posibilidad de bloquear o desbloquear canales y una mayor transparencia sobre el uso y la protección de los datos personales deberían ser el estándar mínimo.
Para las organizaciones, el desafío es pasar de una postura reactiva a una preventiva. Tecnologías como liveness detection con certificación ISO 30107-3, validación contra registros oficiales, biometría, análisis de comportamiento y monitoreo continuo permiten detectar señales de riesgo ¿ antes de que el fraude se concrete.
También comienza a consolidarse el análisis del rastro digital o digital footprint. Las identidades legítimas dejan huellas consistentes en el tiempo -historial de correo, actividad telefónica, comportamiento transaccional-, mientras que las identidades falsas suelen carecer de esa coherencia.
A esto se suma una disputa tecnológica permanente entre la IA utilizada para cometer fraude y la IA diseñada para detectarlo. Quienes cuenten con mejores modelos, más datos y mayor capacidad de análisis irán un paso adelante.En este nuevo escenario, es imprescindible dejar atrás una mirada reactiva y avanzar hacia un enfoque preventivo. El fraude es un problema de ecosistema. Bancos, fintechs, comercios y gobiernos deben compartir información y patrones de riesgo -como listas de denegación o señales tempranas de fraude- para que lo que se detecta en una institución ayude a proteger a todas.
Del costo del fraude digital a una inversión estratégica
Uno de los mayores desafíos culturales es dejar de tratar el fraude como un costo operativo inevitable y comenzar a gestionarlo como una inversión estratégica.
El impacto económico, operativo y reputacional de un incidente masivo puede superar con creces el costo de implementar controles preventivos sólidos. Las organizaciones que adopten un enfoque basado en datos, colaboración interinstitucional e inteligencia compartida -como listas de denegación y patrones de fraude- estarán mejor preparadas para enfrentar ataques cada vez más automatizados.
La propuesta de valor de Sovos para enfrentar el fraude digital
Sovos acompaña a las organizaciones fortaleciendo el ciclo de confianza digital, combinando verificación de identidad, biométrica y no biométrica, liveness detection, validación contra fuentes oficiales y monitoreo continuo de riesgo, entre otras capas de seguridad y factores.
A través de un enfoque preventivo y basado en datos, Sovos ayuda a detectar fraudes en tiempo real, reducir fricción para usuarios legítimos y cumplir con exigencias regulatorias, transformando la seguridad en una ventaja competitiva y no en una barrera operativa.
Protege cada identidad, cada transacción y cada punto de contacto. Descubre cómo las soluciones de confianza digital de Sovos te permiten prevenir el fraude en tiempo real sin fricción para tus usuarios.